ESCUADRON
201
Publicado:
Agosto - Septiembre 2002
Fuente: América
Vuela - Número 80
Por
Héctor Dávila C.

EL 30 DE ABRIL DE 1945, LA FUERZA AÉREA EXPEDICIONARIA
MEXICANA, CON SUS 290 INTEGRANTES, ARRIBÓ A LAS
FILIPINAS, JUSTO A TIEMPO PARA COMBATIR EN LA FASE FINAL
DE LA LIBERACION DE ESAS ISLAS.
El
presente artículo lo editamos en 1993 y se
convirtió en el “best seller” de
América Vuela, por ser el primer trabajo original
y totalmente nuevo sobre el tema, desde 1946, basado
en entrevistas directas con los protagonistas e investigaciones
en innumerables fuentes documentales, dentro y fuera
del país, que con estricta veracidad histórica
da justo reconocimiento a los integrantes de esta
unidad, que en 1945 partieron hacia tierras lejanas
con la consigna de defender, hasta la muerte, el elemental
derecho que disfrutamos todos los días: la
libertad.
Ahora tenemos el agrado de poner en sus manos esta
versión, corregida y aumentada, con fotografías
adicionales, como parte de nuestra edición
especial de aniversario de América Vuela.
Agradezco la valiosa colaboración, para la
realización de este artículo, de la
Asociación Mexicana de Veteranos de la Segunda
Guerra Mundial, A.C., y de los pilotos del Escuadrón
201, Amadeo Castro Almanza, Carlos Garduño
Núñez, Miguel Moreno Arreola y Joaquín
Ramírez Vilchis, así como de mis amigos
historiadores Santiago Flores, Carlos Vázquez,
Dan Hagedorn y Sig Unander.

Republic P-47D-28 RA Thunderbolt del Grupo de Perfeccionamiento
Aeronáutico Mexicano en Pocatello, Idaho, en
el invierno de 1944. Las nevadas hicieron las operaciones
de vuelo muy difíciles. Nótese la matrícula
del avión bajo la semi ala izquierda (42-29462),
práctica común en los aviones de adiestramiento
y el distintivo color blanco de la unidad en la cubierta
del motor.
ANTECEDENTES
En la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), conflicto
que costó más de 72.870,000 vidas y
en el que 159,712 aviones fueron destruidos en combates,
las naciones latinoamericanas gastaron no menos de
mil millones de dólares, de 1945, como contribución
a la causa de los aliados. México, involucrado
en la guerra tanto por la agresión directa
sufrida por sus buques mercantes en el Golfo, como
por su cercanía y relaciones con los Estados
Unidos, contribuyó grandemente con materias
primas, petróleo y mano de obra a fortalecer
el "arsenal de las democracias", sin embargo,
desde el inicio del estado de guerra entre esta nación
y las potencias del Eje, en mayo 22 de 1942, existía
la preocupación por participar directamente
en acciones militares.

Aunque de mala calidad, esta foto muestra a un miembro
del Escuadrón 201 despegando para una misión
de entrenamiento en un P-47D-2 RA en Majors Field,
Texas, en enero de 1945.
La situación entonces exigía, por el
contrario, tomar medidas para mantener la integridad
territorial en la eventualidad de un ataque desde
el exterior, por lo que se echó mano a los
recursos disponibles a través de la Ley de
Préstamos y Arrendamientos norteamericana para
dotar a las fuerzas armadas mexicanas de equipo moderno,
incluyendo baterías antiaéreas y gran
cantidad de aviones (ver América Vuela # 5,
Pág. 4), destinándose el Primer Regimiento
Aéreo a la Región Militar del Pacífico
y el Segundo Regimiento Aéreo a la Región
Militar del Golfo, participando activamente en el
patrullaje de las costas, en un principio con aviones
Vought Kingfisher y biplanos Corsair y más
tarde con los nuevos North American AT-6, Douglas
A-24B y Beech AT-11, estrenando una nueva organización
a base de escuadrones.

Aunque muy deteriorada, esta imagen muestra la
línea de P-47 mexicanos en Porac.
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FORMACION
DEL GRUPO DE PERFECCIONAMIENTO AERONAUTICO
Aunque a principios de 1944 no se había definido
si México enviaría fuerzas a los frentes
de batalla, el presidente de la República,
general Manuel Avila Camacho, estaba plenamente convencido
de que la Fuerza Aérea era el arma ideal para
representar dignamente a la nación en este
gigantesco conflicto, ya que la aviación puede
causar daños espectaculares al enemigo utilizando
contingentes pequeños, con lo que se lograría
una participación simbólica sin movilizar
grandes recursos humanos, además de que los
elementos de aeronáutica eran idealizados por
la población en general como símbolos
de modernidad y valentía, lo que resultaba
muy positivo para la imagen del gobierno. El 8 de
marzo de 1944, el presidente dio a conocer estas intenciones
y durante el mes de julio se dispuso la formación
del Grupo de Perfeccionamiento Aeronáutico
(GPA), integrado por 299 elementos procedentes de
diversas unidades y dependencias del ejército,
incluyendo civiles del Departamento de Materiales
de Guerra, para ser enviado a capacitarse a los Estados
Unidos. Naturalmente, se seleccionó a los mejores
pilotos de la Fuerza Aérea del Ejército
Mexicano para formar el escalón de vuelo de
este grupo, algunos de los cuales habían recibido
entrenamiento en Estados Unidos o habían sido
instructores. Al mando del grupo se asignó
al coronel Antonio Cárdenas Rodríguez,
alias "El Charro" por su afición
a la charrería, quien gozaba de gran prestigio
por sus vuelos de buena voluntad por Latinoamérica,
en 1940, y su participación como observador
en misiones de combate sobre Noráfrica, a bordo
de aviones B-17 del Grupo de Bombardeo 97 de la Fuerza
Aérea del Ejército de los E.U., en 1943.

Un grupo de pilotos contempla los resultados de una
práctica de tiro aéreo. Estas mangas
eran remolcadas como blancos por aviones Martin B-26
para que los pilotos de caza dispararan contra ellas.
ADIESTRAMIENTO
EN E.U.
El grupo seleccionado partió por ferrocarril
de la ciudad de México, con destino a Laredo,
en la frontera con E.U., el 24 de julio de 1944. Entre
el 27 y el 30 de ese mes el personal fue sujeto a
estrictas pruebas médicas por parte de las
fuerzas norteamericanas en el Campo Randolph, cerca
de San Antonio, Texas, resultando descalificados dos
pilotos y seis elementos de tropa. Inmediatamente
el GPA fue dividido en pequeños contingentes
que se enviaron a distintas bases y fábricas
norteamericanas, con el fin de recibir instrucción
en las especialidades necesarias para la integración
de una unidad aérea de combate: mecánicos
especialistas en planeadores, motores, hélices
e instrumentos; armeros, meteorólogos, comunicaciones,
inteligencia, sanidad, carpintería, radio operadores,
etc. El grupo principal de mecánicos recibió
adiestramiento inicial en Farmingdale, Long Island,
New York, y la sección de Administración
en Pocatello, Idaho, mientras los 38 pilotos aviadores
iniciaron, el primero de agosto, el entrenamiento
de transición para aviones de pelea en el Campo
Randolph. El teniente coronel Joaquín Ramírez
Vilchis, quien falsificó un acta de nacimiento
para poder ser miembro de esta unidad, pues rebasaba
la edad máxima aceptable, recuerda sobre la
etapa de adiestramiento: "Los mexicanos del Grupo
de Perfeccionamiento en E.U. realmente despertábamos
la admiración ya que siempre estábamos
de buen humor, realizábamos todas las tareas
con la mayor alegría y nos esforzábamos
por ser los mejores, primero volamos los P-40, para
mí éste era un gran avión, pues
era de hecho el primer caza que piloteaba, aunque
tendía a sobrecalentarse. Esperábamos
con ansia volar los formidables P-47, nos habían
dicho que esos aviones eran cosa seria, cosa de hombres
y estábamos realmente emocionados viendo esos
enormes y relucientes aparatos aterrizando en Pocatello,
con sus motores rugiendo poderosamente mientras transitaban
por las calles de rodaje, cuando para nuestra sorpresa,
vimos que los pilotos de traslado que nos entregaban
los aviones ¡eran mujeres!"
Dado que se pretendía que la unidad fuera capaz
de actuar efectivamente en cualquiera de los teatros
de operaciones, se determinó formar una unidad
de caza, equipada con aviones que permitieran flexibilidad
para realizar cualquier misión, tanto de combate
aéreo como de ataque a tierra, por lo que se
decidió el equipo de vuelo más apto
para este tipo de misiones polivalentes: el caza-bombardero
Republic P-47 Thunderbolt. Se dice que el motor radial
enfriado por aire del P-47 fue un factor importante
en la selección del avión, pues los
mexicanos tenían mucha más experiencia
con ellos que con los de enfriamiento líquido.

Un grupo de pilotos contempla los resultados de una
práctica de tiro aéreo. Estas mangas
eran remolcadas como blancos por aviones Martin B-26
para que los pilotos de caza dispararan contra ellas.
Los pilotos fueron divididos en tres "vuelos",
para realizar el riguroso adiestramiento que los convertiría
en auténticas águilas de pelea, iniciando
con aerobacia, vuelo nocturno y maniobras de combate
en aviones de entrenamiento básico y avanzado
Vultee BT-13 y North American AT-6, así como
la transición a aviones de combate Curtiss
P-40. El coronel Carlos Garduño Núñez
recuerda la fase de adiestramiento: "Después
de calificar en aviones de adiestramiento avanzado,
volábamos desde el asiento trasero del AT-6,
para simular la visibilidad y condiciones de un caza,
antes de iniciarnos en los P-40 y luego en los P-47,
para estos aviones no existían versiones biplaza
por lo que prácticamente teníamos que
aprender a volarlos solos".

Extraordinario
documento que muestra a un par de cazas mexicanos
de patrulla sobre Filipinas, equipados con tanques
desechables de combustible en el vientre.
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Posteriormente
los pilotos fueron trasladados a Pocatello, Idaho,
donde se reunirían con el resto del Grupo de
Perfeccionamiento para realizar, a partir del 10 de
septiembre, el entrenamiento conjunto como unidad,
siendo soltados en los P-47 a principios de noviembre.
Debido al mal tiempo, la unidad voló poco en
Pocatello, por lo que fueron trasladados al Campo
Majors, en Greenville, Texas, el 27 de noviembre,
arribando el día 30 para continuar con el entrenamiento
que consistió en 99 misiones de vuelo en cinco
fases, como parte integral de la Séptima Ala
de Pelea de la Segunda Fuerza Aérea del Ejército
de los E.U.A.
El entonces sargento segundo Manuel Cervantes Ramos
rememora sobre aquella etapa: "Durante nuestra
estancia en Pocatello nos ganamos la simpatía
y confianza del pueblo y constantemente éramos
invitados a convivir en sus hogares. Hasta allá
había llegado la canción de Consuelito
Velázquez "Bésame Mucho" y
la gente se interesaba mucho por la música
latina. La disciplina era férrea y dos veces
al día los oficiales de la base pasaban revista
con guante blanco al dormitorio. Para las fiestas
patrias nuestros familiares nos enviaron en un avión
que nuestro gobierno dispuso para tal fin, toda clase
de antojitos, tequila, mole, tacos, chilitos y curiosidades
mexicanas que compartimos con toda la base. Después
llegaron las nevadas, las cuales dificultaban el trabajo,
por lo que partimos por tren a Majors Field. Entonces
llegó la Navidad, una Navidad triste, lejos
del hogar, añorando nuestras posadas con sus
piñatas, pero pensando en los miles de hombres
que se encontraban en los campos de batalla y en los
millones de mujeres y niños que sufrían
los horrores de la guerra, para los que no había
Navidad, sólo desolación, temor, hambre
y frío".
En el año de 1945 se pagó la primera
cuota de sangre del GPA: el día 23 de enero
se asignó un vuelo de combate simulado a varios
pilotos, la noche anterior había estado lloviendo
y se habían formado muchos lodazales; mientras
algunos pilotos se encontraban ya en el aire, el subteniente
Crisóforo Salido Grijalva y el teniente Rodríguez
Corona se preparaban para el despegue. Por alguna
causa, el teniente Salido Grijalva se confundió
e inició la carrera de despegue en una pista
de rodaje de tan sólo 300 metros; sus compañeros,
que se dieron cuenta desde el aire, le advertían
desesperadamente su error, pero una falla en la radio
o en los audífonos impidió que el joven
aviador los escuchara. Al darse cuenta demasiado tarde,
Salido Grijalva aplicó desesperadamente los
frenos y se precipitó como un bólido
contra el lodazal, al final de la corta calle de rodaje,
el tremendo impacto le rompió el atlas y murió
instantáneamente; el avión quedó
invertido.
Tras
esta lamentable pérdida se presentaron otros
accidentes sin consecuencias y dos pilotos fueron
descalificados y enviados de regreso a México,
pero el 10 de marzo, poco antes de que concluyeran
los adiestramientos, el teniente Javier Martínez
Valle encontró la muerte en un vuelo de práctica
de tiro aéreo con cámara. En estos ejercicios
un avión remolca un blanco sobre el que los
pilotos practican su puntería. Al parecer,
el avión de Martínez Valle colisionó
con el cable de acero que remolcaba el blanco, lo
que le hizo perder el control de la máquina
y precipitarse a tierra, para caer en la Isla del
Padre, cerca de Brownsville, Texas.
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Esta
foto, aunque muy borrosa, muestra, en Majors
Field, Texas, en febrero de 1945, uno de los
pocos aviones P-47 de adiestramiento en E.U.
que recibieron insignias mexicanas alternadas
con las americanas. (Nótese el timón
de dirección tricolor). |
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Miembros de la Fuerza Aérea Expedicionaria
Mexicana en la cubierta del “Fairisle”
rumbo a Filipinas, a mediados de abril de 1945.
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NACIMIENTO
DE LA FUERZA AEREA EXPEDICIONARIA MEXICANA
Desde el 29 de diciembre de 1944, la Cámara
de Senadores había autorizado al Presidente
de la República el envío de tropas para
combatir en el extranjero, por lo que se decidió
que las fuerzas en adiestramiento en los E.U. se convirtieran
en la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana
(FAEM), con lo que el Grupo de Perfeccionamiento Aeronáutico
se transformó entonces en Escuadrón
de Pelea 201 de la FAEM, a partir del primero de enero
de 1945, siendo abanderados por el subsecretario de
la Defensa Nacional, general de división Francisco
L. Urquizo, el 23 de febrero, graduándose el
Escuadrón 201 como unidad de combate, con calificaciones
superiores al promedio de los escuadrones de pelea
norteamericanos, aunque los vuelos de entrenamiento
continuarían hasta el 11 de marzo. Cornelius
Orsatti, de la Fuerza Aérea Norteamericana,
quien fue uno de los directores de entrenamiento del
Escuadrón 201, escribió al respecto:
"Cuando se me informó que había
que entrenar a los mexicanos en un periodo igual al
que necesitábamos para entrenar a los norteamericanos,
que era de un año, pensé que no sería
posible, porque no sabían nuestro idioma totalmente.
Cada semana tenía que hacer un reporte al Estado
Mayor en Washington sobre las mejores secciones del
Escuadrón y sus avances y en pocas semanas
había reportado a todas, por lo que empecé
a reportar a los individuos de mayor adelanto y puedo
decir con satisfacción que no faltó
ninguno en ser mencionado por su aprovechamiento y
la unidad se graduó en sólo nueve meses,
con calificación de excelente".
Se designó al coronel P.A. Antonio Cárdenas
Rodríguez como comandante de la FAEM, la cual
estaba integrada por un Grupo de Comando (Staff) y
el Escuadrón de Pelea 201 como unidad táctica,
al mando del capitán P.A. Radamés Gaxiola
Andrade, además de un grupo de reemplazos.
En este momento se presentó una crisis de mando,
ya que los norteamericanos no querían a Cárdenas
como comandante de la FAEM, pues lo consideraban de
sentimientos antinorteamericanos y poco cooperativo,
por lo que recomendaron a otro oficial, concretamente
al coronel Eliseo Martín del Campo. Cárdenas
Rodríguez era un hombre de carácter
y de algún modo consiguió entrevistarse
con el presidente Avila Camacho y convencerlo de no
permitir a los norteamericanos decidir sobre los asuntos
internos de México. Finalmente Avila Camacho
ratificó al coronel Cárdenas como comandante
de la FAEM, pese a la voluntad del Departamento de
Guerra de los E.U.
A
la entrada del campo de Porac, hogar del Escuadrón
201, se pintó en el ala de un avión
japonés la mascota de la unidad: "El
Pancho Pistolas". Contrario a varias versiones,
este personaje de las películas de Disney
no fue adoptado oficialmente por la FAEM, sino
que el teniente Miguel Moreno Arreola, aficionado
al dibujo y quien editaba un folleto con caricaturas
para entretener a sus compañeros durante
la guerra, decidió pintarlo para darle
un toque característico a la base.
Cabe destacar que este emblema no fue pintado
durante la campaña de las Filipinas en
ningún avión, como algunas fuentes
han sugerido. En la foto posa elsargento Manuel
Alcántar. |
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El coronel Antonio Cárdenas Rodríguez
(derecha), comandante de la FAEM, junto al capitán
Radamés Gaxiola Andrade, comandante del
Escuadrón 201, en Filipinas.
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Muchos
pensaban que el destino del Escuadrón 201 era
pelear en Europa, pero el agregado militar en Washington,
general Alamillo Flores, sugirió que la FAEM
fuera utilizada en el teatro de operaciones del Pacífico,
concretamente en las Filipinas, ya que sería
significativo que México participara en la
liberación de un pueblo de habla hispana como
el filipino, además de que las condiciones
de la guerra en el Pacífico propiciaban el
lucimiento de una unidad aérea, sugerencia
que fue aceptada con entusiasmo. El capitán
Amadeo Castro Almanza relata al respecto: "En
un principio no se nos informó concretamente
a dónde seríamos enviados a combatir,
pero nos lo imaginamos por el tipo de adiestramiento
que empezamos a recibir tras nuestro abanderamiento
como escuadrón de pelea, así como el
tipo de equipo que recibimos, además de que
era obvio que no habría tiempo para llegar
a participar en acción en Europa, pues los
ejércitos de Hitler estaban prácticamente
derrotados".
La unidad, administrada por personal mexicano y bajo
reglamentos militares mexicanos, aunque dotada totalmente
de equipo norteamericano y ajustándose a los
sistemas operativos del ejército norteamericano,
se trasladó al Campo Stoneman, en Pittsburgh,
California, el 18 de marzo, para la preparación
final a su destacamento en ultramar. El día
27 la FAEM se embarcó en el buque "Fairisle"
en el puerto de San Francisco y a las 18 horas partieron
hacia el Lejano Oriente, la aventura daba comienzo...
LA
TRAVESIA
La travesía duró 33 días siguiendo
una intrincada ruta para evitar ser atacados por algún
submarino: aguas del Pacífico norte y sur,
mar del Coral, Nueva Guinea, islas Palau, golfo de
Leyte, estrecho de Surigao, mar de Mindanao, mar de
Sulú y mar de la China, para llegar el día
30 de abril a la bahía de Manila en las Filipinas.
El trayecto se hizo llevadero gracias al espíritu
alegre de los integrantes del Escuadrón, en
esas calurosas noches a bordo del "Fairisle"
se escuchaban al son de las guitarras: "El Cantar
del Regimiento", la "Canción Mixteca"
y otras melodías mexicanas, mientras los jóvenes
soldados jugaban cartas utilizando sus chalecos salvavidas
como cojines.

Con equipo completo de vuelo, el Escuadrón
recibe el “briefing” para la próxima
misión de combate.
El día primero de mayo la FAEM desembarcó
en Manila, donde fueron recibidos en medio del infernal
calor por el cónsul honorario de México
en Filipinas, Sr. Alfredo Carmelo; el teniente coronel
Arthur B. Kellond, enlace norteamericano del Escuadrón;
el teniente coronel Alfonso Gurza Farfán, miembro
del grupo de comando que se adelantó para recibir
al Escuadrón; el general George C. Kenney,
comandante de las Fuerzas Aéreas del Lejano
Oriente y una banda de música que interpretó
"La marcha de Zacatecas".
En un destartalado ferrocarril fueron trasladados
a la estación de Florida Blanca y de ahí
en camiones a la base aérea de Porac, en el
área del Campo Clark, a unos 80 km. de Manila,
donde se fijaría el cuartel del Escuadrón
201, mientras el grupo de comando de la FAEM se estableció
en Fort Stotsenburg. Manuel Cervantes Ramos recuerda
al respecto: "Una vez que llegamos a Porac, dentro
de los límites de la base de Clark Field, procedimos
a levantar nuestras tiendas de campaña y construir
nuestras letrinas, en fin, levantar lo que sería
nuestro campamento, incluyendo en el centro del mismo
una glorieta con un asta bandera, donde ondearía
todos los días nuestro lábaro patrio.
Fueron días de trabajo rudo, en un clima extremadamente
caluroso y con un sinfín de alimañas,
ya que estábamos rodeados de cerros y selva.
Le dimos al campamento un toque alegre con flores
y en los pasillos que quedaban entre las tiendas pusimos
nombres de calles como "16 de Septiembre",
"Madero" o "Bolívar", también
pusimos un letrero que decía "Al Zócalo
10,000 Km". Era el 3 de mayo y escuchábamos
de vez en cuando disparos lejanos, que nos hacían
recordar que en México era el Día de
la Santa Cruz, pero lo que aquí oíamos
no eran inofensivos cohetones".
EN
COMBATE
Desde el 20 de octubre de 1944, el general Douglas
MacArthur había iniciado la liberación
de las Filipinas desembarcando en el golfo de Leyte
con el Sexto Ejército Norteamericano, invadiendo
la isla principal, Luzón, el 9 de enero de
1945, logrando tomar Manila el 3 de marzo tras feroces
combates contra las resueltas fuerzas del 14o. Ejército
Imperial Japonés al mando del "Tigre de
Malaya", el general Tomoyuki Yamashita.
Cuando la FAEM se instalaba en su base, la resistencia
japonesa, estimada en unos 80,000 hombres, continuaba
luchando intensamente en algunos focos al noreste
de Luzón y en la zona central de Mindanao,
al mismo tiempo, el 10º. Ejército Americano
ya combatía en Okinawa y al otro lado del mundo,
las tropas rusas entraban a Berlín y se anunciaba
la muerte de Adolfo Hitler.

Una de las muy pocas y raras fotografías en
vuelo de aviones del Escuadrón 201 en la zona
de combate, tomada por el teniente Amadeo Castro Almanza,
al regreso de una misión.
El día 5 de abril la FAEM fue asimilada por
el Comando de Pelea de la Quinta Fuerza Aérea
de los Estados Unidos, integrándose el 201
como cuarto escuadrón al Grupo de Pelea 58
(normalmente un grupo de pelea americano se integraba
con tres escuadrones, los otros tres del Grupo 58
eran el 69, el 310 y el 311).
De inmediato se inició a los pilotos del Escuadrón
en un intenso entrenamiento previo al combate, que
incluía familiarización con la zona
de operaciones y procedimientos, pero existía
el problema de que los aviones de la unidad no llegaban
aún, por lo que se decidió asignar 18
aviones en préstamo al Escuadrón, pertenecientes
a los otros escuadrones del grupo, para así
poder iniciar las operaciones. El Grupo de Pelea 58,
al mando del mayor Edward F. Roddy, era el único
de los de la Quinta Fuerza Aérea que operaba
el P-47 Thunderbolt, ya que los otros grupos de P-47,
concretamente el 35 y el 348, habían sido reequipados
con el P-51 Mustang. Estos grupos pasaron sus viejos
Thunderbolt al Grupo 58 y estos mismos aviones, ya
muy usados, fueron prestados al Escuadrón 201.
El 17 de mayo comenzaron los vuelos de entrenamiento
en zona de combate y posteriormente los pilotos realizaron
misiones como parte de unidades americanas, en preparación
de las acciones del Escuadrón 201 como unidad
operativa, acumulando más de 280 horas de vuelo
hasta el 31 de mayo.

En los alrededores de las bases de Porac y Clark Field
abundaban los aviones enemigos abandonados, de los
que miembros de la FAEM obtenían souvenirs
y se retrataban. Abajo el temible Mitsubishi A6M “Cero”
y arriba un caza Kawasaki Ki-61 “Tony”.
Desde finales de mayo los pilotos entraron a una intensa
fase de apoyo a las tropas de tierra, realizando dos
misiones de combate diarias durante todo el mes de
junio. El comandante del Escuadrón, el capitán
Radamés Gaxiola Andrade, buscaba que la FAEM
destacara, ofreciéndola para misiones especiales.
La oportunidad se presentó rápidamente,
pues existía un reducto japonés cerca
de la costa de Vigan, al norte de Subic, que daba
fuertes dolores de cabeza a los americanos, pues estaba
situado entre altos riscos y laderas que le proporcionaban
protección natural, obligando a los aviones
a aproximarse por un solo lado para atacarlo, ofreciendo
amplia ventaja a la artillería antiaérea
japonesa; de hecho ya se había perdido un avión
en un intento por destruir esta posición nipona.
La única manera de golpear este reducto era
mediante un ataque en picada, pero no había
bombarderos en picada en la Quinta Fuerza Aérea.
Radamés Gaxiola sabía que varios pilotos
de su escuadrón habían recibido capacitación
de bombardeo en picada en la base naval de North Island,
en San Diego, California, con aviones SBD Dauntless
en 1944 y prontamente ofreció a sus "expertos"
en la materia. El teniente Carlos Garduño Núñez,
comandante de la Escuadrilla "B", era uno
de estos pilotos, al que se le ordenó presentarse
al comando general para evaluar la situación;
después de la entrevista con los oficiales
norteamericanos, el Cap. Gaxiola preguntó a
Garduño su veredicto mientras conducían
hacia Porac: "no puede hacerse", dijo Garduño
con seguridad, al tiempo que Gaxiola detenía
intempestivamente el jeep. —"Cómo
que no se puede, Carlos, tú tienes que encontrar
la manera, si no lo haces tú tendré
que hacerlo yo, y yo no soy experto en bombardeo en
picada, tienes 48 horas para pensarlo".

Los armeros también se encontraban muy ocupados,
aunque se daban tiempo para enviar "saludos"
al enemigo, pintados en las bombas. Además
del eslogan "Buen provecho con este taquito",
la bomba de 500 kilos lleva escritos insultos en japonés
para Tojo e Hirohito.
Garduño sabía que el asunto era delicado,
su comandante se había comprometido con los
norteamericanos, pero una picada vertical en un P-47
cargado con bombas era casi un suicidio; normalmente
los bombarderos en picada cuentan con frenos aerodinámicos
que permiten controlar la velocidad, pero el P-47
es un caza que en un ángulo de 90° de picada
alcanza las 500 millas por hora, más rápido
que ninguno otro de su época, con lo que se
presentaba el fenómeno de compresibilidad del
aire alrededor de las superficies de control del aparato,
ocasionando la pérdida de dominio sobre la
nave, con desastrosas consecuencias. Sin embargo,
el joven teniente subió a un avión y
despegó para encontrar una alternativa: tras
realizar varias maniobras descubrió que podía
iniciar una picada casi vertical a los 12,000 pies
de altitud, contar cinco segundos, recuperar el avión
a unos 4,500 pies y salir de la picada a 1,000 pies
de altitud. Cargado, el avión se recuperaría
a unos 500 pies de altitud, peligroso aún pero
podía hacerse. Así, el primero de junio
de 1945, el teniente Garduño dio la información
de prevuelo a su escuadrilla. Esperaron a que regresaran
los aviones de la primera misión del día
para escoger los aparatos en mejor estado y despegaron
con rumbo al objetivo alrededor de las 11 a.m. El
teniente Garduño llevaba como ala al subteniente
Fausto Vega Santander, alias "Cacho" y como
líder de elemento al subteniente Miguel Moreno
Arreola, seguido del subteniente Praxedis López
Ramos como ala de elemento. Los cuatro aviones tomaron
altura con rumbo al objetivo, minutos antes de arribar
soltaron los tanques ventrales de combustible y se
formaron en fila para lanzarse uno tras otro en picada
contra el blanco, el propio teniente Garduño
(ahora coronel) relata lo sucedido: "Me lancé
en picada contra el blanco esperando caerles por sorpresa,
pero seguramente oyeron nuestros motores porque casi
de inmediato empezó un nutrido fuego antiaéreo
de piezas de 75 y 105 mm, así como de armas
ligeras que parecía granizada, las trazadoras
subían hacia mí, pasando peligrosamente
cerca de mi avión. Mientras contaba los segundos
solté las dos bombas de 500 kg cada una y tiré
con fuerza del bastón para salir de la picada,
quedé ciego por unos instantes mientras mi
P-47 subía como un demonio, apenas recuperé
la visión voltee para observar los efectos
del ataque: nuestras ocho bombas impactaron en el
centro del blanco levantando enormes bolas de fuego
y humo, con el rabillo del ojo alcancé a notar
un círculo de espuma en el agua del mar y pensé
que quizá había sido provocado por algún
tanque de combustible que se había trabado
y que al momento de salir de la picada se soltó.
Volví la mirada a la derecha y me sorprendí
al ver, en vez de mi alero, a Miguel Moreno Arreola,
que me hacía señas con el micrófono
para que rompiera el silencio de la radio;
—¡¿Qué pasa?! —pregunté.
—¡Le dieron a Cacho! —respondió.
El subteniente Miguel Moreno Arreola relata la acción
desde su punto de vista: "Iba detrás de
Cachito en medio del fuerte fuego antiaéreo
cuando impactaron su avión cerca de la cabina,
me pareció que algo salió desprendido
del P-47 herido, que se jaló hacia la derecha
para estrellarse en el mar, Garduño me regañó
porque abandoné la formación para sobrevolar
el sitio del choque mientras los japoneses seguían
disparándome, pero sólo vi el salvavidas
amarillo de mi compañero flotando a la deriva".

Los nuevos P-47D-30 del Escuadrón 201 portando
las insignias mexicanas alternadas con las americanas.
El subteniente P.A. Fausto Vega Santander murió
valientemente en acción frente al enemigo,
a bordo del P-47D-15RA "Razorback" número
de serie (n/s) 42-23228, siendo la primera baja del
Escuadrón 201 en Filipinas, otros valerosos
pilotos lo seguirían después.
Sin embargo, aquí debemos hacer algunas precisiones:
el relato de la muerte de Fausto Vega Santander está
basado en el testimonio de los pilotos Carlos Garduño
y Miguel Moreno, pero los documentos oficiales norteamericanos,
así como el propio expediente de Vega Santander
en la SDN, señalan que su muerte se debió
a un accidente durante una misión de entrenamiento
y no existe documento alguno que avale el dicho de
los pilotos sobrevivientes. Queda la incógnita
sobre la veracidad de la referida misión secreta
de bombardeo en picada o de por qué se ocultó
ésta oficialmente, pero como sea, en nada se
demerita el sacrificio de Fausto Vega Santander, primer
mexicano en derramar su sangre en las lejanas islas
Filipinas, en cumplimiento de su deber.
La principal misión que se asignó a
la FAEM fue la del apoyo a las tropas de tierra, bombardeando
y ametrallando intensamente las posiciones japonesas,
sin embargo, los aviones "prestados", en
su mayoría del tipo Razorback, presentaban
constantes problemas técnicos, resultando más
peligrosos que los combatientes japoneses: el teniente
Graco Ramírez Garrido aterrizó, forzado
tras una falla de motor, el 21 de mayo; el avión
quedo destruido. El subteniente Guillermo García
Ramos realizó un aterrizaje forzado similar,
el día 22, y tuvo que regresar a Porac a pie,
arriesgándose a encontrar en su camino tropas
japonesas; el subteniente Mario López Portillo
tuvo que saltar en paracaídas sobre el mar
el día 24, tras fallar su P-47D-21, y fue rescatado
por la Armada norteamericana. El 23 de junio el subteniente
Manuel Farías Rodríguez perdió
el control de su P-47D-21 al aterrizar y fue a chocar
con el avión de Miguel Moreno Arreola, que
estaba a un lado de la pista. Moreno salió
de su cabina y saltó del ala de su avión
a la de Farías, quien estaba inconsciente y
lo sacó antes de que el aparato fuera consumido
por las llamas.

Los aviones prestados al principio de las operaciones
presentaban continuas fallas técnicas, las
que sumadas al clima caluroso, hacían muy pesada
la tarea del personal de mantenimiento.

El 17 de junio el teniente Garduño se preparaba
para una misión, al momento del despegue el
motor se incendió; desesperadamente, tras lograr
detener el enorme aparato cargado de bombas, trató
de salir de la cabina mientras las llamas lo envolvían;
justo a tiempo pudo alejarse del avión que
estalló estrepitosamente, sus heridas requirieron
casi un mes de hospitalización.
Durante otra misión, una bomba de 500 kg quedó
atorada en el soporte del avión piloteado por
el subteniente Jacobo Estrada Luna, alias "El
Coca-Cola", el teniente Ramírez Vilchis
se aproximó al avión de Estrada Luna
para confirmar la presencia del mortífero artefacto,
el cual intentaron desalojar en vano sobre una zona
de seguridad:
—Ahora sí que estoy en problemas mi hermano
—dijo preocupado Estrada.
—¡No, mi Coca! —contestó
Ramírez Vilchis tratando de levantarle el ánimo
—yo te ayudo, tú puedes aterrizar, yo
te voy a ir diciendo si vas bien para que lo logres,
¡vamos!
Los dos aviones formaron con rumbo a la pista de Porac,
el desbalance provocado por el peso de la bomba hacía
muy peligroso el aterrizaje, Ramírez Vilchis
volaba junto a Estrada Luna, un poco más alto.
—Vas bien Coca, nivélalo a la izquierda
un poco más...
—Joaquín, mis cosas, en mi tienda, unos
relojes y otras cosas...
—Sí, claro ¡mantenlo así!,
ya casi lo logras...
—Por favor, mándaselas a mi esposa...
—Ni me digas, no te va a pasar nada ¡mantén
el ala levantada!, ¡así!...
—¡Está muy pesado del ala...!
—¡Lo lograste!
—Joaquín: ¿te acuerdas de los
12 pesos que me debes?
—Sí...
—¡Pues ya no me debes nada!
Los aviones prestados representaron una pesadilla
desde el punto de vista técnico, ya que fallaban
continuamente, pese a que los mecánicos trabajaban
duramente en la línea, castigados por un calor
infernal, como comenta Genaro Romero Parra, mecánico
del Escuadrón: —"Nuestra obligación
era mantener al máximo de eficiencia posible
esas máquinas, aunque muchas veces las tolvas
de los motores estaban tan calientes que no podíamos
tocarlas, pero había que hacer el trabajo muy
bien, ya que a tan sólo cinco centímetros
de altura las cosas cambian".
Durante una misión, el teniente Joaquín
Ramírez Vilchis volaba el P-47D-28 n/s 42-28528
cuando notó que la máquina se calentaba
más de lo debido, la situación llegó
al extremo de obligarlo a descender en un campo de
emergencia, ahí los mecánicos reabastecieron
de aceite el motor y le indicaron que el último
vuelo de esa máquina sería el de regreso
a Porac.
Apenas pudo el teniente Ramírez aterrizar en
Porac, con el motor casi por reventar, y reportó
la falla a ingeniería. Poco después,
el 5 de junio, cuando se preparaba para otra misión
se encontró con su amigo el teniente José
Espinoza Fuentes:
—¿Qué hay compadre? —preguntó
Ramírez.
—Voy a probar la "528" —respondió
Espinoza mientras se dirigían a la línea
de aviones
—No puede ser, si ese avión está
muy mal del motor, repórtalo como inservible
—advirtió el teniente Ramírez
Vilchis antes de abordar su avión.
El teniente Espinoza, al que por ser de gran estatura
apodaban "El Chiquito", dudó por
un momento, pero tenía órdenes por cumplir.
Se acomodó en la cabina del P-47 y arrancó
el otrora poderoso motor, el cual sonaba de manera
inusual; tras la carrera de despegue, apenas iniciando
el ascenso, la máquina perdió toda su
vitalidad. El teniente Espinoza sabía perfectamente
que tenía buenas posibilidades de sobrevivir
en un aterrizaje forzado si mantenía su rumbo,
pero horrorizado se dio cuenta que se dirigía
hacia un campamento americano cerca de Florida Blanca.
Sin importarle su seguridad viró hacia la izquierda
para evitar las tiendas de campaña, entrando
en pérdida y desplomándose. El aparato
quedó totalmente destrozado y su piloto muerto
instantáneamente; el teniente P.A. José
Espinoza Fuentes había dado su vida intentando
salvar la de otros.
Las operaciones durante el mes de junio fueron intensas,
se atacó sin descanso a las fuerzas japonesas
concentradas en el norte de Luzón, se realizaron
52 misiones de combate en apoyo de las tropas de tierra,
ayudando a la 25ª. División a abrirse
paso hacia el valle de Cagayan utilizando principalmente
bombas de propósitos generales ANM-65 de 500
kg. Las misiones de apoyo cercano consistían
principalmente en el ataque a puntos de resistencia
enemigos muy cerca de las tropas amigas, en la línea
del frente. Por lo general, un avión de enlace
Stinson L-5 del Escuadrón 25 del Grupo de Reconocimiento
Táctico 71, en coordinación con las
tropas en tierra, marcaba el blanco con bombas de
fósforo blanco o de humo para que los P-47
del Escuadrón 201 pudieran descargar sobre
él la furia de sus ametralladoras y bombas.
Muchas piezas enemigas de artillería fueron
silenciadas, así como nidos de ametralladoras,
construcciones y vehículos destruidos. Se enfrentó
muchas veces el fuego antiaéreo y los aviones
del Escuadrón fueron tocados en varias ocasiones,
sin consecuencias. En sus memorias, el teniente Amador
Sámano Piña, relata una de estas misiones:
"El 17 de junio, sobre la región de Payavan
Restlow, nuestro líder, el teniente Héctor
Espinoza Galván, descubrió un convoy
enemigo en uno de los caminos secundarios y se nos
ordenó a los siete aviones atacarlo; nos lanzamos
directamente hacia el blanco ametrallándolo,
tomé puntería sobre un camión
justo enfrente de mí, nos acercamos velozmente
al tiempo que solté dos ráfagas de ametralladora
y casi de inmediato las llamas hicieron presa del
camión, con prontitud nos elevamos para evitar
las explosiones secundarias después de lanzar
nuestras bombas, el enemigo respondió vigorosamente
con fuego de armas ligeras, dañando dos de
nuestros aviones. Esta misión duró de
las 13:30 a las 15:45 horas".
Pero no sólo para los pilotos había
peligros qué enfrentar, existían numerosos
francotiradores japoneses en las cercanías
del campamento del 201 y varias veces hubo contacto
directo con el enemigo: el 23 de julio un grupo comandado
por el subteniente de administración Guillermo
A. Robles, que estaba recolectando madera, fue atacado
y resultó herido en un brazo el soldado Enrique
Moedano Gómez. Posteriormente, el 26 de agosto,
un contingente mexicano al mando del teniente José
Cruz Abundis Cano, que exploraba los alrededores,
se enfrentó en una escaramuza con un grupo
de japoneses, muriendo uno de los nipones y siendo
capturados dos más.
A partir del 24 de junio empezaron a llegar los aviones
"propios" de la FAEM, del tipo P-47D-30RA,
nuevos y dotados de mejorías como equipo de
identificación amigo-enemigo (IFF), alerones
mejorados para mayor control a alta velocidad y sistema
eléctrico más moderno. A estos aparatos
se les pintó la insignia de la Fuerza Aérea
Mexicana en las alas, alternando con la estrella americana
y bandas en color verde, blanco y rojo en el timón
de dirección, así como una figura de
picos blancos, a veces llamada "pétalo",
en la cubierta anular del motor como marca distintiva.
El personal, orgulloso, se refería a sus aviones
como "Las Palomas".

El capitán Amadeo Castro tomó
esta dramática imagen a través del
visor de la mira reflectora de su P-47 durante
un vuelo sobre Luzón.
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El
4 de julio MacArthur anunció laliberación
de las islas Filipinas y dado que la aviación
japonesa había sido neutralizada desde antes
de la llegada de la FAEM, los pilotos mexicanos no
habían tenido la oportunidad de participar
en combate aéreo, pero estaban ansiosos por
hacerlo. Con el único fin de encontrar aviones
enemigos en el aire y combatirlos, se organizaron
patrullas de combate de largo alcance a Formosa (lo
que hoy es Taiwán), a 600 millas de distancia
de Porac. Estas misiones eran muy peligrosas ya que
se tenía que volar sobre el mar sin que existieran
lugares apropiados para aterrizar en caso de emergencia.
Cuatro de estas misiones se ejecutaron entre el 6
y el 9 de julio. Sólo en la misión del
8 de julio hubo contacto con aviones enemigos, pero
el escaso combustible disponible al momento imposibilitó
la persecución y los dos aviones japoneses
avistados fueron perdidos de vista entre las nubes.
Mientras tanto, los aviones nuevos que llegaban tenían
que ser traídos en vuelo desde Biak, en Nueva
Guinea, por lo que se realizaron numerosos vuelos
de traslado. Fue durante estos vuelos que el Escuadrón
201 sufrió muy graves pérdidas: El 16
de julio el teniente P.A. Héctor Espinoza Galván,
comandante de la Escuadrilla "C", volaba
junto con pilotos americanos rumbo a Biak cuando su
P-47 se quedó sin combustible y se estrelló
en el mar. El cuerpo del teniente P.A. Héctor
Espinoza Galván, a quien sus compañeros
llamaban afectuosamente "Pinocho", nunca
fue encontrado.
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PILOTOS
DE LA FAEM
QUE VOLARON MISIONES
DE COMBATE
Comandante del Escuadrón:
Capitán
1º P.A. Radamés Gaxiola Andrade.
Segundo
Comandante:
Capitán 2º P.A. Pablo
L. Rivas Martínez (muerto en Filipinas). |
Escuadrilla "A"
Capitán 2º P.A. Roberto Legorreta
Sicilia. Teniente
P.A. Fernando Hernández Vega.
Teniente P.A. Carlos Varela Landini.
Teniente P.A. Graco Ramírez Garrido.
Subteniente P.A. José Luis Pratt
Ramos.
Subteniente P.A. Miguel Uriarte Aguilar.
Subteniente P.A. David Cerón Bedolla.
Escuadrilla "B"
Teniente P.A. Carlos Garduño Núñez.
Teniente P.A. Julio Cal y Mayor Sauz.
Teniente P.A. Reynaldo Pérez Gallardo.
Subteniente P.A. Miguel Moreno Arreola.
Subteniente P.A. Praxedis López Ramos.
Subteniente P.A. Angel Sánchez Rebollo.
Subteniente P.A. Fausto Vega Santander (muerto
en Filipinas).
Escuadrilla "C"
Teniente P.A. Héctor Espinoza Galván
(muerto en Filipinas).
Teniente P.A. Joaquín Ramírez
Vilchis.
Teniente P.A. Carlos Rodríguez Corona.
Teniente P.A. Amador Sámano Piña.
Subteniente P.A. Raúl García
Mercado.
Subteniente P.A. Guillermo García
Ramos.
Subteniente P.A. Manuel Farías Rodríguez
Subteniente P.A. José Espinoza Fuentes
(muerto en Filipinas).
Escuadrilla "D"
Teniente P.A. Amadeo Castro Almanza.
Teniente P.A. Jacobo Estrada Luna.
Teniente P.A. José Luis Barbosa Cerda.
Subteniente P.A. Mario López Portillo
(muerto en Filipinas).
Subteniente P.A. Roberto Urias Aveleyra.
Subteniente P.A. Jaime Zenizo Rojas.
Subteniente P.A. Justino Reyes Retina.
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El mismo día otra escuadrilla mexicana partió
para Biak con la misma misión, pero dos de
los cuatro pilotos no regresaron. El capitán
Pablo Rivas Martínez y el subteniente Guillermo
García Ramos fueron rodeados por una terrible
tormenta durante el vuelo de regreso a Porac el día
19, el avión de García Ramos era azotado
tan violentamente que se le desprendió la cabina.
Dado que era prácticamente imposible navegar
por instrumentos en esas condiciones, el piloto decidió
saltar en paracaídas, cayendo a 10 millas de
la bahía de Sarong, en una zona aún
ocupada por el enemigo. Ahí permaneció
oculto durante el día y en su balsa en el agua
durante la noche. En cierto momento hizo señales
con un espejo a una formación de bombarderos
B-25 que pasaba, a bordo de uno de los aviones viajaba
el mayor Larry D. Dennis, quien vio las señales
y pese a advertencias de que podía tratarse
de un engaño, regresó con un hidroavión
Consolidated PBY Catalina australiano para rescatar
a García Ramos en la tarde del día 20.
El 21 de julio el subteniente Mario López Portillo
partió de Biak en un flamante P-47D-30, junto
con otro avión piloteado por un americano del
Escuadrón 311 con destino a Porac, el mal tiempo
los sorprendió y al descender sobre el área
donde pensaban que se encontraba el campo de aterrizaje
se estrellaron contra un cerro, muriendo ambos instantáneamente.
La pérdida de estos experimentados pilotos
causó un grave daño a la estructura
del Escuadrón, ya que no se contaba con los
reemplazos adecuados. En México el programa
de entrenamiento de reemplazos del Escuadrón
201 estaba muy retrasado, pese a que el gobierno norteamericano
había ofrecido entregar aviones Curtiss P-40
para agilizar el entrenamiento de transición
de pelea. Mientras tanto la Quinta Fuerza Aérea
se trasladaba hacia Okinawa para continuar hostigando
a los japoneses, pero ante las bajas sufridas por
el Escuadrón 201 se juzgó inadecuado
trasladarlo mientras careciera de los correspondientes
reemplazos. Así, a principios de agosto el
Escuadrón dejó de pertenecer a la Quinta
Fuerza Aérea y se ubicó en el Campo
Clark, quedando a cargo del Centro de Entrenamiento
de Combate de Reemplazos.

Una de las "Palomas" de la FAEM
es cargada con bombas decoradas antes de partir a
combatir a los japonese. El avion es el P-47d_30 RA
número de serie 44-3373.
Pese a lo anterior, los pilotos realizaron una peligrosa
misión de bombardeo de largo alcance a Karenko,
Formosa, el día 8 de agosto: será el
teniente Amadeo Castro Almanza, líder del Escuadrón
en aquella misión, quien la narre: "Esta
misión tenía cierto grado de dificultad
pues había que volar una gran distancia sobre
el mar, lo que implicaba que en caso de ser interceptados
o de encontrar condiciones meteorológicas desfavorables,
el consumo de combustible sería mayor y había
el peligro de quedarnos cortos y caer. Un submarino
estaría pendiente de nuestro paso y trataría
de ir al rescate del que tuviera que saltar en paracaídas,
además de que en cierta zona estaría
un hidroavión Catalina para ayudar en caso
necesario. El inicio del vuelo fue a alturas convenientes
gracias al IFF, pero a cierta distancia del blanco
tuvimos que descender para aproximarnos a baja altura
con la finalidad de evadir los radares enemigos y
atacar por sorpresa. No contábamos con ninguna
ayuda a la navegación y el silencio en la radio
fue mantenido durante todo el trayecto; la experiencia
que obtuve como piloto naval antes de pertenecer al
Escuadrón 201 me fue de gran utilidad para
conducirlo a su destino sobre esa inmensidad azul.
Un factor que incrementó la dificultad de esta
misión fue el hecho de que para llegar hasta
el blanco, requeríamos de un tanque adicional
externo de combustible en el vientre del avión
y otro en la semiala izquierda, pudiendo transportar
sólo una bomba en la semiala derecha. Debido
a que el combustible del tanque alar se iba consumiendo,
el avión se hacía pesado del lado que
llevábamos la bomba, obligándonos a
irlo compensando continuamente. Sobre el blanco inicié
el ataque seguido por mis compañeros, pero
al soltar mi bomba, el avión dio un tirón
en sentido contrario al ala que la llevaba, debido
al desequilibrio provocado, lo que me puso en una
situación inesperada al borde de chocar contra
el suelo o penetrar en la onda explosiva. Pude recobrar
el control del avión y de inmediato alerté
a mis compañeros para que previnieran esta
actitud del avión, tras la acción nos
esperaban 600 millas sobre el mar, de regreso a Luzón".

Exelente toma a color en vuelo de un Thunderbolt
P-47D-30 RA de la FAEM durante una de las ultimas
misiones de combate en el mes de julio de1945. El
avión luce unas marcas inspiradas en las del
grupo de pelea 35 de la Quinta Fuerza Aérea,
pero el color caracteristico del 201, el blanco
En dicha misión dos aviones tuvieron que regresar
antes de llegar al blanco debido a falta de combustible
y otro piloto tuvo que bajar a repostar combustible
de regreso en Lingayen, el avión del teniente
Ramírez Vilchis tuvo problemas pues el combustible
del tanque alar no pasaba al motor, además
de que no podía ser expulsado, lo que lo obligó
a realizar el aterrizaje con sobrepeso en un ala en
medio de un viento cruzado; Ramírez Vilchis
trató de controlar el pesado avión pero
el ala con el tanque pegó contra el suelo desgajándose,
al tratar de corregir, la semiala derecha también
se impactó arrancándose furiosamente.
El avión, sin alas, continuó su loca
carrera para terminar al final de la pista parado
de nariz en un ángulo de casi 90° con respecto
al suelo y su joven piloto milagrosamente salió
ileso.
Tras esta misión la FAEM fue encuadrada al
Grupo de Servicios Aéreos 360 de la 13ª.
Fuerza Aérea y el 24 de agosto realizó
una misión de escolta a un convoy al norte
del mar de las Filipinas en prevención de ataques
japoneses, desde las seis de la mañana hasta
que fueron relevados por cazas nocturnos Northrop
P-61 Black Widow al empezar a obscurecer.
Mientras tanto, las ciudades japonesas de Hiroshima
y Nagasaki habían sido blanco, el 6 y 9 de
agosto respectivamente, de una nueva y aterradora
arma: la bomba atómica, con lo que se había
obligado al gobierno japonés a firmar la rendición
incondicional el 2 de septiembre de 1945, al día
siguiente el general Yamashita se rindió junto
con las pocas tropas que le quedaban en las Filipinas,
la Segunda Guerra Mundial había llegado a su
fin.
Los miembros de la FAEM, antes de regresar a la patria,
el 25 de septiembre, develaron un monumento a sus
compañeros caídos, que fue promovido
y diseñado por el subteniente Miguel Moreno
Arreola y construido con la ayuda de 10 elementos
del Escuadrón, el águila que remata
el monumento, fue realizada por el escultor filipino
Tolentino.
El 12 de octubre, el Escuadrón entregó
sus aviones al Grupo de Servicios Aéreos 45
e iniciaron los preparativos para el regreso a México,
habían logrado realizar casi el doble de misiones
que los otros escuadrones de P-47 de la Quinta Fuerza
Aérea en el mismo periodo, ganándose
a pulso el respeto y admiración de los oficiales
norteamericanos.
Alegres por volver al lado de sus seres queridos,
los integrantes de la FAEM abordaron el buque “Sea
Marlin” el 23 de octubre, arribando el 13 de
noviembre a San Pedro, California, aunque los primeros
en llegar a América fueron el coronel Antonio
Cárdenas, el teniente Amadeo Castro Almanza,
el subteniente Guillermo García Ramos y el
subteniente José Luis Pratt Ramos, quienes
viajaron por la vía aérea tras entrevistarse
en Tokio con el general MacArthur, con el fin de agradecer
su cooperación con la FAEM.
Desde el momento en que los integrantes de la FAEM
cruzaron la frontera para ingresar a México,
el 16 de noviembre, fueron objeto de un caluroso recibimiento
en cada ciudad donde paraba el tren en que viajaban,
para culminar con la llegada triunfal a la capital
de la República el 18 de noviembre de 1945.
Los integrantes de la FAEM fueron premiados con ascenso
al grado inmediato superior y la Medalla del Lejano
Oriente y la Legión de Honor de México,
la Medalla de la Liberación de la República
Filipina con gafete de Recomendación Presidencial,
así como las condecoraciones norteamericanas
Eficiencia del Ejército, Eficiencia de la Fuerza
Aérea, Campaña de América, Campaña
Asia-Pacífico y Victoria de la Segunda Guerra
Mundial; los pilotos recibieron además la Medalla
del Aire y el coronel Cárdenas y el capitán
Gaxiola la Legión al Mérito.
Hoy, a casi 50 años de aquella gesta recordamos
a los veteranos de la FAEM, no por pretender enaltecer
los hechos de armas que son desde cualquier punto
de vista reprochables, sino porque en medio de un
mundo sumergido en la locura de la guerra, un grupo
de jóvenes mexicanos aceptó el compromiso
de representar a nuestra nación en la justa
por la libertad y cumplió, amparado en la dedicación,
el profesionalismo y la excelencia técnica
inherentes a la aviación.
El mayor médico cirujano Ricardo Blanco Cancino,
jefe de la Sección Sanitaria de la FAEM, escribió:
"Eramos apenas unos trescientos, que ante la
necesidad, respondimos. El momento fue vivido intensamente,
se vibró al unísono y en conjunción
de esfuerzos se integró la Unidad, buscando,
deseando cumplir, y así nos vimos envueltos
por el cariño y el afecto del pueblo del que
éramos parte; la niñez y la juventud
nos abrieron los brazos y nos entregaron el corazón.
Todo era promisorio y el tiempo que había pasado
se esfumó mágicamente, nunca habíamos
perdido el contacto con lo nuestro y nos sentíamos
plenamente reincorporados. Sabíamos que podíamos
nuevamente ser tan útiles aquí como
lo fuimos allá y lo deseábamos profundamente.
Con la emoción engendrada por la visión
de esa jornada ya lejana, ocurrida en etapa inolvidable
de la vida, plena de motivaciones importantes provenientes
de un medio ajeno al cotidiano, bajo el impacto todavía
de aquella noche negra que vivió la humanidad,
reavivada lacerantemente por los hechos internacionales
presentes, regresan a mi pensamiento, plenos de vitalidad,
los compañeros con quienes un buen día,
cobijados por los signos de México, nos lanzamos
proa al sol a luchar por los derechos universales
de paz y libertad"
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